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lunes, 9 de enero de 2012

El lenguaje del cuerpo es el reflejo de las condiciones emocionales de la persona

DESBLOQUEAR SENTIMIENTOS


Imagen:spanishale

El cuerpo nos habla, se comunica con nosotros y ofrece información a los demás. Prestar atención a las voces del cuerpo, contactar con nuestras emociones y conflictos internos son pasos necesarios para disfrutar de bienestar y salud.


Posiblemente, vivimos en una época en la que muchas personas tienen la sensación de no saber lo que sienten, lo que desean o hacia donde se dirigen. La ceguera con respecto a importantes aspectos de nosotros mismos conduce a la ceguera sobre importantes aspectos de los demás y del mundo en el que vivimos. Sin embargo, la comprensión del mundo y de nosotros mismos empieza a entenderse cada vez más como necesidades realmente importantes para permitir una óptima existencia humana. Cuando el proceso de comprensión hacia nosotros mismos y hacia el resto se interrumpe, el bienestar vital sufre un deterioro palpable.
El medio en el que las personas se desenvuelven no es sólo el medio externo, sino también su medio interno, su personalidad, ideas, sentimientos, acciones y reacciones revestidas todas ellas por nuestro cuerpo. Habitáculo y habitado, a él pertenecemos y al mismo tiempo manejamos. ¿Qué cosas nos permitimos comprender? ¿Qué otras nos prohibimos? ¿Cómo se llega a la ceguera con uno mismo?
El cuerpo es la manifestación y expresión de uno mismo. Solemos olvidar que somos más que nuestro cuerpo y al mismo tiempo, que es parte de nosotros. Haciendo caso omiso a las advertencias del cuerpo, reprimiendo emociones y negando sentimientos, lo que se obtiene es un absoluto bloqueo, y con ello el subsiguiente abanico de síntomas. El cuerpo nos habla, se comunica con nosotros y ofrece información a los demás.

Cada día, decidimos decorar nuestro cuerpo, nos vestimos, peinamos, aseamos, alimentamos... Bastante claro es el hecho de presentarnos ante la sociedad de una manera correcta. Tomamos medidas para protegernos de una tormenta, pero cuando las circunstancias afectan a nuestro interior, parecen dejar una huella mucho más difícil de borrar que el fácil hecho de quitarnos la ropa mojada después de la lluvia.
Dolores musculares, articulares, cefaleas, malas digestiones y un sinfín de incomodidades son parte del día a día, y sin embargo somos expertos en ignorar lo que nuestro cuerpo quiere decirnos. La tensión repetida a la que se encuentran sometidos nuestros músculos provoca que esas contracturas musculares acaben por cronificarse. Es como si una armadura recubriese distintas partes de nuestro cuerpo, pero, ¿de que pretende protegerse?
La pérdida de contacto con las emociones y conflictos que enferman el cuerpo es una actitud peligrosa que goza de protagonismo en la mayoría de las personas. Dar voz al cuerpo, desbloquear los sentimientos y digerir aquello que nos cause dolor nos conducirá al camino de la liberación, la salud y el bienestar.

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