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martes, 4 de septiembre de 2012

SUPERAR TEMORES. Mostrar el miedo ayuda a manejarlo

Enfrentar y superar el miedo
 es esencial para evitar que
 ni el cuerpo ni nuestro
estado emocional
queden afectados.
 Imagen: El Grito, de Edvard Munch
El miedo desorganiza la vida personal propia y su desarrollo. Sin embargo, vivir sin miedo no tiene porqué ser una tarea complicada si se ponen en marcha acciones que faciliten la gestión de todo temor. 

Parece que el miedo se ha convertido en una emoción protagonista en muchas personas. Situaciones actuales como la inestabilidad económica y laboral, conflictos familiares o problemas de salud son sólo algunos de los muchos procesos generadores de miedo en las personas.

De la naturaleza del hombre parte el miedo, siendo éste un aspecto facilitador de supervivencia. Es por ello que cada temor demanda una correcta capacidad de adaptación y gestión, de lo contrario, algunas formas de descontrol tomarán las riendas de las acciones y emociones del individuo. 

Angustia, ansiedad, fobias, preocupación o estados de incertidumbre, son algunas formas emocionales que terminan por emerger del propio interior. En muchas ocasiones, tales emociones pueden llegar alimentadas del exterior. Estresores, situaciones o desastres externos tambalean a la persona de tal forma que resulta complicado seguir avanzando por el camino de la vida. Cada día puede tornarse una lucha constante contra los temores más cotidianos. El miedo desorganiza la vida personal propia y con ello su desarrollo. Sin embargo, vivir sin miedo no tiene porqué ser una tarea complicada si se ponen en marcha acciones que faciliten la gestión de todo temor. 

¿Cuántas enfermedades mentales se deben al miedo?

La realidad es que muchas. El aumento excesivo de ansiedad es considerada incluso la puerta de anclaje con otros muchos trastornos mentales. Son bastantes las emociones que generan ansiedad o miedo y son muchas también las circunstancias y creencias que pueden dar lugar a reacciones temerosas ante cualquier estimulo o situación. 

El miedo a la pérdida puede estar basado en experiencias dolorosas vividas. Toda pérdida supone una amenaza para la estabilidad emocional. 

El miedo al fracaso supone la anticipación de los errores en las acciones personales. El temor a fracasar pone en punto muerto las acciones que se llevarían a cabo si ese temor no estuviera presente, independientemente de todas las habilidades y talentos de la propia persona. 

El miedo a la soledad provoca conflicto. La necesidad imperiosa de la persona por querer estar siempre acompañada, permite en ocasiones, que las relaciones mantenidas no sean del todo sanas y beneficiosas para uno mismo, y sin embargo, se sigue adelante. 

Los tipos de miedos son innumerables. Cada persona experimentará un temor u otro según sus circunstancias, creencias y entorno en el que se encuentre. Independientemente de todo esto, el miedo es algo que supone una necesidad de abordaje. Enfrentar y superar el miedo es esencial para evitar que ni el cuerpo ni nuestro estado emocional queden afectados. 

Comprender y aceptar el miedo es importante. Observar las manifestaciones propias causadas por el temor y analizar las asociaciones existentes en los sentimientos que emergen permitirá el correcto abordaje del mismo. 

¿Qué nos provoca ese temor? ¿Acaso surgen tendencias a evitar ciertas situaciones, reacciones fisiológicas, dolores de cabeza o tensión? Para ello: 


  • Identificar y trabajar las causas del miedo es un importante primer paso. 

  • Poner en práctica pensamientos positivos ayuda a discriminar y a tomar decisiones desde una postura más cercana a la confianza.  

  • Vivir el PRESENTE  es otro aspecto a señalar. Cuando el pasado sólo genera sentimientos de culpabilidad, de tristeza o de dolor, impide vivir el día a día. El presente se convierte en un continuo pasado y con ello, se quiebra la posibilidad de alcanzar un estado de bienestar. Por otra parte, cuando la postura emocional ante el futuro es de incertidumbre y pesimismo, las emociones creadas surgen a partir de algo que ni siquiera existe ni tiene porqué llegar a suceder de la manera imaginada. Lo único real es el presente y vivir cada instante siempre será la solución más sencilla y positiva. 

  • Aprender a alcanzar estados de relajación, dirigir los pensamientos con una orientación deseada, practicar el autoconocimiento y observar las situaciones desde perspectivas beneficiosas serán algunos de los actos que permitan llevar a cabo todo aquello que permita superar cada ápice de temor.

Enfrentar en todo momento las emociones asociadas al miedo preparará el ambiente propicio para que finalmente, estas acaben desapareciendo. 

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