Páginas vistas en total

lunes, 1 de octubre de 2012

UNA CONQUISTA PROPIA. Ser feliz no es difícil si se sabe en qué consiste la felicidad

La felicidad no está en
las cosas que haces,
sino en cómo haces esas cosas.

Imagen: ctr

La felicidad no se esconde en el consumo, en el dominio o las distracciones, sino en la valoración de todo pequeño detalle, en la entrega, gratitud y generosidad.


 En la sociedad actual parece predominar una cierta tendencia a la falta de plenitud. Tristeza, depresión, violencia, adicciones, conflictos y problemas se presentan como un ambiente generalizado en la vida de muchas personas y familias.

Frustración y ausencia de futuro, situaciones depresivas y de falta de sentido que llevan  a crear altas tasas de mortalidad en jóvenes y adultos cuya causa es el suicidio.

Una sociedad que distingue la felicidad como un objeto a conseguir en algún momento. Una felicidad basada en la posesión de riquezas, objetos materiales, una adquisición compulsiva de la última tecnología y por supuesto, en avanzar a la par del estilo y la moda predominante del momento. También como posesión de un estatus social, un buen puesto de trabajo y una pareja que responda a las demandas y necesidades que cada persona pueda presentar.

Se trata de una felicidad confundida por el confort, el bienestar y el placer.Se trata de  situaciones que evidentemente ayudan y que sean necesarias en nuestra vida pero que al mismo tiempo no  deben identificarse con lo que supone la felicidad en sí.

Saber vivir muchas veces resulta complicado. Nacemos con posibilidades, pero tarde o temprano somos y obtenemos lo que hemos sido capaces de sembrar.

Proyectos y posibilidades

La vida de cada persona se va creando y haciendo en cada momento. Cuando esas proyecciones tienen una base de creación, colaboración y participación con el resto, la felicidad aflora como síntoma.

Muchas son las invitaciones a vivir de espaldas a aquello que permite subsistir plenamente como persona. Ganar, tener éxito, disfrutar al máximo con el mínimo esfuerzo, ejercer un cierto poder sobre el resto, etc.  son sólo algunos caminos perseguidos y valorados por muchos. Vivir pasando el tiempo siguiendo a la masa, igualándose al resto y sintiendo el honor de pertenecer a un sistema que le acoge, siempre y cuando presente unas características determinadas, se comporte acorde y repita cada día de su vida aquello establecido por el ambiente.“Es que todos viven así”, ese planteamiento inmaduro y tan predominante en nuestros días que permite permanecer en lo mismo que tarde o temprano provoca la sensación de vacío que sostiene a la propia sociedad.

Vivir y ser feliz es una conquista propia, y pocas personas serán capaces de ver más allá de lo que ofrece el dinero, la imagen, las apariencias, la superioridad y todos aquellos hábitos placenteros y dañinos para uno mismo.

Ante la realidad, la persona huye y sólo busca la distracción. Lucha constantemente contra los fantasmas de sus deseos incumplidos. Aceptar la realidad no significa aceptar que sea buena, sino aceptar cada situación tal como es. Aceptar la realidad y saber responder de forma que esa misma respuesta sirva para seguir viviendo mejor. Y es que la felicidad no se esconde en el consumo, en el dominio o las distracciones, sino en la valoración de todo pequeño detalle, en la entrega, gratitud y generosidad. En el amor a uno mismo y a los demás. 

"Algunos persiguen la felicidad, otros la crean"

No hay comentarios: