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lunes, 2 de mayo de 2011

Psicofarmacoterapia en niños. Avanzando en un largo camino.

La psicofarmacología en niños y adolescentes ha evolucionado, aun así los estudios en el campo de la salud mental pediátrica son todavía limitados comparados con los efectuados en adultos. El empleo de psicofármacos para problemas de salud mental infantil ha sido objeto de distintas evaluaciones, estableciendo así normas de seguridad más estrictas.

Durante los últimos años ya se ha estado alertando acerca del abuso de psicofármacos en niños y adolescentes. Este abuso alarmante destacaría especialmente en los niños diagnosticados con TDAH, trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Parece que está de moda este trastorno y no es de extrañar que cualquier niño que muestre nerviosismo, no se resista a las distracciones y se mueva constantemente, ya "pueda" padecer TDAH. (ironía)

Independientemente de los correctos o incorrectos diagnósticos de TDAH establecidos en niños, hay que decir que este trastorno es una de las patologías más prevalentes en el inicio de la infancia y que se trata de una alteración del comportamiento con bases neuroconductuales, y por ello necesita de medicación.
Para evitar tanto el abuso como los errores en el diagnostico, se deberá siempre llevar a cabo una individualización del tratamiento y hacer además, un seguimiento exhaustivo de los beneficios del fármaco y de sus efectos adversos. El tratamiento psicofarmacológico también debería estar acompañado de psicoterapia y otras acciones psiceducativas. Con ello se conseguirá entre otras cosas, que el niño no relacione la solución de un problema con la simple toma del psicofármaco.
Hay que decir que, cada vez más y mejor, se conocen los factores implicados en el desarrollo de los trastornos mentales en niños, y esto provoca a su vez, una mejora en el abordaje del problema. Pero en general, las investigaciones y estudios se centran en las personas adultas y luego esos mismos fármacos estudiados en las personas de mayor edad se aplican a los niños, provocando así efectos adversos o no conocidos en ellos.

A pesar de las recomendaciones, pasos exigidos para el diagnostico y tratamiento, y la exhaustiva atención a cada paciente menor, existe ese gran déficit todavía por solventar de la falta de investigación. Hasta que no se hagan más estudios centrados en la población infantil, no se podrá llegar a un punto claro en el que la psicofarmacoterapia en niños y adolescentes sea vista positivamente.

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