Siempre va a haber emociones internas jugando algún tipo de papel. Imagen: rolve Vivimos en un mundo en el que la emoción está “machacada”. La diferencia entre sobrevivir y vivir radica en comprender y gestionar esas emociones. Esa sensación de estar equivocados mientras el resto no. No sentirnos cómodos en nuestro cuerpo, no ver satisfacción en lo que ocurre, no considerar adecuadas al resto de personas por no responder a nuestras necesidades y creencias determinadas, o todo lo contrario, depender del resto como si uno mismo no fuese capaz de vivir plenamente en su individualidad. Se trata de una constante sensación de estar más vacíos que llenos. La negatividad acaba mostrándose en todos los aspectos de la vida, sin saber que analizando lo que pensamos de nosotros mismos y aceptar todo aquello que no nos gusta, es algo que para empezar, ya nos va a permitir un ahorro de energía considerable. No la vamos a malgastar en defendernos o alime...
No hay sabiduría en el estancamiento definitivo de lo que aprendemos y conocemos. Salud, patología, luces y sombras en cada persona. Afectividad, conducta, sentido, y relación. “PSICOLOGÍA Y LETRAS” recoge pellizcos de una pequeña parte de nosotros mismos.