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sábado, 17 de diciembre de 2011

BOSTEZAR ENFRÍA EL CEREBRO


imagen: kuypers

Bostezar en exceso podría ser síntoma de afecciones que aumentan la temperatura cerebral, daños en el sistema nervioso central o privación del sueño.


Bostezamos y en general, solemos ver bostezar a alguien todos los días. Por las mañanas, después de comer, por las tardes, noches y en la indiferencia de cualquier hora o momento bostezamos e incluso nos sorprendemos bostezando después de ver a alguien haciéndolo.
El bostezo es un acto reflejo caracterizado por una profunda y a la vez sencilla inhalación de aire. Se trata de un fenómeno frecuente y bastante rutinario que a pesar de acompañarnos cada día de nuestras vidas, no mucho sabemos sobre el, o por lo menos poco conocemos con certeza.

Popularmente se trata de un acto detonante de sueño, aburrimiento, estrés o fatiga, pero al contrario de lo que sostiene esta creencia popular, bostezar no siempre significa que queramos o necesitemos dormir.
Existen diversas teorías que hablan de las causas del bostezo. Una de las explicaciones más extendidas que resume y simplifica el fenómeno es la de la”falta de oxigeno”. Parece ser que cuando estamos cansados o aburridos, nuestra respiración se hace de una manera menos profunda, provocando de esta manera un intercambio menor de oxígeno y un aumento de dióxido de carbono en la sangre. Al detectar el cuerpo tales cambios, la respuesta automática es la del bostezo, para que, en cuestión de segundos, los niveles de oxigeno se vuelvan a estabilizar.
Otra posible explicación es la del bostezo como “respuesta ante la ansiedad”. No es extraño comprobar que muchos deportistas, antes de comenzar su competición lo hacen. También ante cualquier situación que nos provoque cierto nerviosismo como exámenes, pruebas, conferencias, citas importantes etc. En estos casos, la razón del bostezo se encontraría en sus orígenes evolutivos, quedando como resultado de la sincronización de nuestro comportamiento con cambios de alerta. Al bostezar, la frecuencia cardiaca y la tensión arterial aumentan y con ellas nuestra conciencia del estado de alerta.

Actualmente, se ha descubierto además, que el bostezo también actúa como mecanismo de enfriamiento del cerebro. Al ser muy sensible a los cambios de temperatura, el cerebro debe protegerse del calentamiento excesivo, y se conoce que cuando una persona bosteza, se incrementa instintivamente el flujo de sangre que aporta tal frescura.

Según este reciente estudio realizado por Gary Hack, de la Facultad de odontología de la Universidad de Maryland, y Andrew Gallup, de la Universidad de Princeton, ni el aburrimiento, ni el cansancio ni la falta de oxígeno desencadenan los bostezos, sin embargo, si ayudan a regular la temperatura del cerebro. "Los cerebros, como las computadoras, funcionan mejor cuando están frescas", indica Gary Hack.

En su estudio, muestran a su vez las posibles implicaciones médicas del bostezo, indicando mayores niveles por ejemplo en personas epilépticas antes de tener convulsiones, o en las personas con migrañas, antes de comenzar los dolores de cabeza. Con tal investigación, sus autores proponen que los médicos puedan usar los bostezos excesivos como forma de identificar a pacientes con afecciones relacionadas con la regulación de la temperatura, pues, bostezar en exceso podría ser síntoma de afecciones que aumentan la temperatura cerebral y/o central, daños en el sistema nervioso central o privación del sueño.

*Nota al lector: “¿Cuántas veces ha bostezado leyendo el artículo?”   : )

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