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viernes, 1 de marzo de 2013

AUTODESTRUCCIÓN. Las conductas adictivas se repiten a pesar de provocar daños físicos y psíquicos

El consumo de drogas en la actualidad
constituye un problema serio y
provoca miles de muertes al año.
Imagen: moketni
¿Necesidad interna o deseo de los efectos placenteros anteriores a su consumo?


Puede que el problema no sea la adicción en sí, sino todo lo que afecta a la persona adicta. Los adictos se sienten movidos por una fuerza compulsiva, irracional e irresistible de satisfacer una necesidad inmediata. La adicción anula el comportamiento libre y tiene mucho que ver con hacer girar todo su ser en torno a algo o a alguien que anula como persona al sujeto que sufre la adicción. Ellos entrañan una desesperanza radical, un miedo o problema cubierto por esa adicción, "la droga te aleja de las pesadillas y te lleva a tu propio mundo" .Tarde o temprano, la persona se lanza a la autodestrucción.

Las conductas adictivas se caracterizan por la necesidad imperiosa de ser repetidas, a pesar de provocar daños físicos y psíquicos. 

El miedo está en la base de muchas adicciones. También el deseo inicial de ser feliz sin reconocerse a sí mismo. Se busca la satisfacción inmediata, eliminando la capacidad para ver la vida con perspectiva y poder escoger aquello que no perjudique.


Pero, ¿cómo una persona llega a ser adicta y por qué lo mantiene? ¿Se trata de una necesidad interna o más bien el deseo del efecto positivo anticipado de su consumo? 

Según la teoría de la dependencia física de la adicción, esta misma dependencia es la que atrapa a la persona en ese circulo vicioso de consumo y posteriores síndromes de abstinencia. Cuando el organismo se expone a  una droga, se producen cambios compensatorios en el sistema nervioso, que compensan los efectos de esa misma droga y se produce la tolerancia (menor sensibilidad a la droga tras la exposición repetida de la misma). Al eliminarse la droga del organismo, los cambios compensatorios neuronales no pueden ser compensados por esa sustancia que ya ha sido eliminada, y es cuando se manifiestan los síntomas opuestos a los efectos iniciales de esa droga, provocando así que la persona busque de nuevo su consumo.

En ocasiones, las personas adictas toman drogas para aliviar los síntomas de abstinencia, pero es importante saber que ésta no es la causa principal y motivadora de su adicción. Una vez superado el periodo de abstinencia, muchas personas vuelven a tomar drogas a pesar del esfuerzo mantenido por no hacerlo. 

La teoría del incentivo positivo de la adicción afirma que en ocasiones, una persona adicta puede volver al enganche de la droga o sustancia adictiva para suprimir los síntomas de abstinencia como algo secundario. Lo principal en este supuesto hace referencia al ansia de experimentar de nuevo las sensaciones generadoras de placer que otorga la droga.

La teoría de la sensibilización del incentivo, de Robinson y Berridge, hace hincapié en el punto clave del placer anticipado. Es decir, no es el placer del consumo de la droga lo que fundamenta la adicción, sino el placer anticipado de ese mismo consumo. El valor del incentivo positivo de una sustancia adictiva está estrechamente enlazado a los efectos positivos de la misma, sin embargo, hay que tener en cuenta la adquisición de los efectos de tolerancia a las sensaciones positivas cuando se consume, no sucediendo lo mismo con el deseo que experimenta esa persona cuando anhela la droga. 

Independientemente de todo esto, cualquier persona y especialmente los jóvenes, han de ser conscientes de que el consumo de droga puede evidenciar que algo no está funcionando bien en sus propias vidas, por lo que un buen manejo de las emociones, conflictos y decisiones a tomar, será clave a la hora de evitar tales conductas de riesgo.

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