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sábado, 13 de abril de 2013

TRASTORNO ADAPTATIVO. Cuando la situación adversa supera nuestras expectativas


Un factor estresante 
puede impedir o dificultar 
la recuperación de cualquier dolencia.
Imagen: Mujer que llora, Pablo Picasso. 
Retrato de Dora Maar.
Su característica esencial es el desarrollo de síntomas emocionales o comportamentales en respuesta a un estresante psicosocial identificable y puede implicar un aumento de riesgo suicida.

Una mujer de 59 años acude a consulta acusando síntomas depresivos. Llora durante casi toda la sesión y se muestra ansiosa. Refiere falta de sueño, falta de apetito, agotamiento físico, emocional  y dolores de estómago.  Ha tenido una pérdida de 10 kg de peso en los últimos 4 meses. Se siente sola e incapaz de cuidar a su pareja, una persona dependiente por enfermedad degenerativa desde hace unos 7 meses y cuya enfermedad le obliga a permanecer en reposo todo el día, ser alimentado y recibir cualquier tipo de cuidado (principal estresor). Apenas cuenta con apoyo familiar y social. 

Este es sólo un ejemplo de una persona con Trastorno Adaptativo. En tal caso se trata de un Trastorno Adaptativo Mixto, al cursar con ansiedad y depresión. 

Los Trastornos Adaptativos (TA) son reacciones desadaptativas ante estresantes psicosociales identificables que ocurren en un corto espacio de tiempo desde el inicio del factor de estrés. Se manifiestan por deterioro funcional (social u ocupacional) o por síntomas como depresión o ansiedad que son reacciones que resultan excesivas para lo esperado como normal ante dicho estresante (American Psychiatric Association, 2000).

 Los individuos con circunstancias vitales poco afortunadas experimentan una tasa elevada de estresantes y tienen un riesgo mayor de presentar este trastorno. En cifras aproximadas, el porcentaje de individuos tratados con este diagnóstico se sitúa entre el 5 y el 20 %. 

El malestar y los síntomas de esta falta de adaptación suelen mostrarse en una disminución del rendimiento laboral y en las relaciones sociales, así como en la propia salud física y mental.

Los trastornos adaptativos están asociados a un aumento del riesgo e intentos de suicidio. A su vez, pueden complicar el curso de una enfermedad médica padecida por el propio sujeto, ya que cualquier factor estresante puede impedir o dificultar en gran medida la sana recuperación de cualquier persona.



Tratamientos más indicados para el Trastorno Adaptativo

Respecto al planteamiento sobre cuál sería el mejor modo de actuar desde el punto de vista de la terapia, el Trastorno Adaptativo ha recibido poca investigación. Algunos ámbitos apoyan la posición de la recuperación natural como norma general en estos casos, sin necesidad de intervenir. 

Es posible que la posición de no intervenir pueda ser válida en los primeros momentos tras la aparición de un acontecimiento estresante, ya que es en ese periodo cuando los mecanismos de recuperación natural adquieren su máximo potencial. Sin embargo no todas las personas son iguales y muetran una capacidad de recuperación similar. La necesidad de intervenir es evidente cuando los síntomas no mejoran ni desaparecen a lo largo del tiempo.

En la actualidad no se cuenta con ninguna guía basada en la evidencia que indique la mejor manera de tratar el trastorno adaptativo.

Según investigadores como Bisón y Sakhuja (2006), la mejor opción sería la de llevar un seguimiento y una observación cuidadosa de cada caso, pudiendose intervenir cuando la evolución no se mostrase favorable y la persona así lo demande o requiera.

Cuando es necesaria la intervención, suele aplicarse terapias breves, considerando al Trastorno adaptativo como limitado en el tiempo, sin embargo, en los casos en los que exista un estresor crónico, la terapia deberá ser más larga.

 De forma resumida y esquematizada, las pautas generales* a seguir ante un Trastorno Adaptativo serían las siguientes:  

·        Identificar los medios para eliminar o reducir el estresor, si esto fuera posible.
·        Aumentar las habilidades de afrontamiento del paciente, especialmente si el estresor no puede ser eliminado. Se debe mejorar el afrontamiento de los problemas específicos de la vida con la finalidad de poder manejar mejor el estresor  y manejarse consigo mismo.
·        Clarificar e interpretar el significado que el estresor tiene para la persona y ayudarla así a encontrar un nuevo significado que le resulte más adaptativo.
·        Ayudar al paciente a tomar perspectiva en relación a la adversidad.
·        Exponer y trabajar las preocupaciones y los conflictos que el paciente está experimentando.
·        Ayudar al paciente a establecer un sistema de apoyo que maximice la adaptación.
·        Trabajar la expresión y regulación emocional.

Por otra parte, autores como Casey (2009) han señalado tres componentes básicos en las intervenciones psicológicas de los Trastornos Adaptativos:

1-  Posibilitar la reducción o la eliminación del estresor. à para ello se recomiendan técnicas de resolución de problemas y toma de decisiones.

2-      Aportar medidas que faciliten la adaptación. à refiriéndose especialmente a aquellos estresores que no pueden ser eliminados, por ejemplo, cuando una persona se encuentra cuidando de un pariente enfermo, (como el caso expuesto en la presente memoria).  También deben indicarse las medidas que ayuden a recontextualizar la situación, aplicando técnicas psicoeducativas, técnicas de solución de problemas y la reestructuración cognitiva.

3-     Cambiar la respuesta al estresor mediante la reducción de los síntomas y el cambio comportamental. Para conseguir esto las estrategias serían las siguientes:

a.       Técnicas de relajación
b.      Facilitación de la verbalización de los miedos y emociones
c.       Exploración del significado que el estresor tiene para la persona.

    También se deben encontrar respuestas alternativas que no impliquen la autodestrucción o conductas perjudiciales para el paciente, llevado a las mismas por la desesperanza o rabia sentidas. La terapia dialéctico-comportamental sería una opción valida y eficaz ante tales comportamientos.

   Estas son algunas pautas validas y eficaces para actuar en casos de trastorno Adaptativo, sin embargo, debido a la ausencia de datos empíricos o protocolos estandarizados, la intervención de los pacientes suelen ser múltiples, variadas y difícilmente comparables entre sí.

Entre los abordajes empleados se encuentran:

·        La psicoterapia
·        El consejo en crisis médicas (medical crisis counseling)
·        La intervención en crisis
·        La terapia familiar
·        El tratamiento en grupo.

* Estrategias esquematizadas de investigadores y autores como Andrews (1995), Benton y Lynch (2006), Strain y Diefrenacher (2008), Klipstein y Newcorn (2010)

En relación a los tipos de psicoterapia usados se encuentran:

  • La Terapia de Apoyo
  • La terapia psicoeducativa
  • La psicoterapia interpersonal
  • Las aproximaciones cognitivas y psicodinámicas.

 Diagnóstico diferencial del Trastorno Adaptativo

 El trastorno adaptativo forma parte de una categoría usada para describir alteraciones emergentes en respuesta a un estresante identificable y que no cumplen los criterios para otro trastorno específico del Eje I. El trastorno adaptativo puede diagnosticarse conjuntamente con otro trastorno del Eje I sólo si en éste no existen síntomas característicos de los propios de la respuesta emocional estresante. Por ejemplo, una persona podría presentar un trastorno adaptativo con estado de animo depresivo al ser despedido de su trabajo, y al mismo tiempo presentar un diagnóstico de trastorno obsesivo-compulsivo.

   Los trastornos de personalidad suelen ser acrecentados por causas del estrés, pero no se suele establecer el diagnóstico adicional de trastorno adaptativo. Aunque si ante un estresante emergen síntomas no característicos del trastorno de personalidad, si que puede ser apropiado realizar un diagnóstico adicional de trastorno adaptativo.

   El diagnóstico del trastorno adaptativo requiere la presencia de un estresante identificable. El trastorno por estrés postraumático y el trastorno por estrés agudo, requieren la presencia de un estresante psicosocial. El trastorno por estrés postraumático y el trastorno por estrés agudo se caracterizan por la presencia de un estresante extremo y una constelación de síntomas específicos. En cambio, el trastorno adaptativo puede ser desencadenado por Trastornos de estrés postraumático.

   Otro tipo de sintomatología que puede presentarse en personas con Trastorno Adaptativo, tiene que ver con problemas de tipo somático, por lo que es necesario descartar si existe la presencia de algún trastorno somatomorfo.

Fundamentalmente, lo que diferencia a un paciente con Trastorno Somatomorfo  de los que padecen un Trastorno Adaptativo, es la facilidad con la que éstos últimos están dispuestos a considerar que sus síntomas tienen un orígen psicógeno.

En cuanto a síntomas depresivos, el DSM-IV-TR establece que si la persona cumple los criterios de depresión mayor (tristeza intensa, anhedonia, alteraciones en el peso corporal, alteraciones del sueño, agitación o inhibición motora, pérdida de energía, sentimientos de inutilidad o culpa desproporcionados, dificultad para concentrarse, ideación autolítica) presentando un mínimo de 5 síntomas durante 2 o más semanas, el diagnóstico que debe realizarse es el de depresión mayor.



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