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miércoles, 9 de abril de 2014

No seríamos lo que somos. PARA QUÉ LA FILOSOFÍA EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO

"No podemos dejarnos llevar
 por la irreflexión"

Imagen: jonnyberg
Cuando las sociedades dejan de reflexionar se cae en la barbarie. 
El milagro se produce cuando los más jóvenes entienden y quedan fascinados ante una nueva visión de la realidad.


¿Qué sentido tiene para nosotros, ahora, la filosofía? ¿Ha cambiado tanto el mundo, que es totalmente diferente a aquél anterior que dio pie a esa forma de pensar y vivir? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Cuál es el principio y el fin de todo?

Pues si en su origen, la filosofía pretendía dar razón de las cosas, aguardaba un enorme deseo de saber, y propiciaba a la persona vivir acorde a lo bueno, ¿ocurre actualmente lo mismo? 

Teniendo en cuenta que lo que prima en estos momentos son los mensajes de los Medios de Comunicación, la Publicidad, las modas adquiridas, la tecnología incesante, un constante auge de espectáculos, movimiento, trabajo, vida estresante etc. ¿Qué papel ocupa la filosofía en medio de todo esto?

Existe una sensación general de una falta de reflexión, un abandono en el cuestionamiento de muchos aspectos inherentes a la persona, una crisis existencial. 


Juan Manuel Navarro Cordón, Presidente de la Sociedad Española de la Filosofía, y Director de amplios proyectos de investigación filosófica, ha querido compartir con los alumnos de Secundaria y Bachillerato del Colegio Hélade, de Boadilla del Monte (Madrid), muchos de estos aspectos. Este gran pensador, presente en innumerables Congresos Nacionales e Internacionales, conoce la importancia de mantener con los más jóvenes un diálogo centrado en otro tipo de reflexiones profundas, acercándoles a la realidad filosófica y por ende, a la realidad de la persona en su contexto individual, social, cultural e histórico. Pues en palabras del propio don Juan Manuel, “sin la filosofía, ninguno de nosotros seríamos lo que somos”

Ya lo dejó de legado Aristóteles refiriéndose a que “todos los hombres, tienden por naturaleza al saber”. Una tendencia que emana de la propia dimensión psicológica-carnal de la persona. La filosofía emerge ante esa búsqueda del saber, de la verdad, del fin último… ¿Pero, qué es la verdad? “La verdad es lo único que puede salvarnos, lo único que nos va a dar seguridad”, nos dice Cordón. Y es que en su discurso encontramos que existen cuestiones que ni podemos responder ni quitarnos del medio.

Podremos silenciarlas, podremos vivir a espaldas de la reflexión o podremos vivir considerando nuestras creencias como válidas, menospreciando a aquellas contrarias a las que hemos mamado o nos han impuesto. Sin embargo, tarde o temprano acabaremos viéndonos impelidos por esas cuestiones que al mismo tiempo, sobrepasan la capacidad de la razón humana.

Kant dio especial importancia a cuestiones como la libertad humana, el sentido último de nuestra vida, la inmortalidad y la existencia de Dios. Son esas “cuatro sombras silenciosas que atraviesan la vida de todo hombre”.

¿Es la ciencia una fuerza silenciadora de las cuestiones más profundas del hombre? 

La ciencia empírica nos ofrece resultados verificables. ¿Deberíamos exigirle lo mismo a la filosofía?

Si pretendemos que el uso racional quede reducido al saber científico, no tendremos otra opción que aceptar en algún momento nuestra estancia en el camino erróneo. Lo mismo sucede cuando pretendemos separar las distintas ciencias de la filosofía, cuando ésta, en su origen, era considerada la madre de todas ellas. Digamos que a partir del s.XIX, la división del saber comenzó a propiciar la separación de los conocimientos en disciplinas independientes e incomunicadas entre sí. Este panorama destaca en la actualidad y añade “chicha” a la pregunta principal de este escrito y ponencia ofrecida por el filósofo Juan Manuel Navarro Cordón

¿Para qué la Filosofía en el mundo contemporáneo? Pues para empezar, para poder lograr una aproximación más completa al conjunto de todos los conocimientos, reduciendo la fragmentación de los mismos, siendo la Filosofía aquella disciplina que abarca al resto. 

La Filosofía tiene un “para qué”, una razón de ser. Nos incumbe de una manera esencial y profunda con independencia de todos los avances y cambios de la sociedad actual. Avances que ni siquiera han conseguido que la “persona” siga avanzando entre perplejidades y paradojas de la vida.

La tecnología nos facilita el día a día, nos conecta con lo más recóndito del mundo. ¿Cómo respondemos ante esto? ¿Respondemos a través de la reflexión y profundización de cuestiones importantes o sobrevivimos ajenos y sordos ante una realidad que supera nuestros sentidos?


Ascensión Luque, Licenciada en Filosofía, Profesora de Secundaria y Bachillerato, y Jefa del Departamento de Ciencias Sociales del Colegio Hélade, de Boadilla del Monte (Madrid), incide en que “la realidad es múltiple y como decía Ortega y Gasset cada uno tenemos nuestra perspectiva pero no podemos dejarnos llevar por la irreflexión. Cuando las sociedades dejan de reflexionar se cae en la barbarie”.

¿Cuál es la respuesta o valor que observas, le dan los jóvenes o alumnos a la misma?

Es una materia que no deja indiferente a ninguno, a unos les fascina y a otros les cuesta llegar a abstraer su verdadera esencia. Como en todo hay algunos alumnos que quieren quitársela cuanto antes quizá porque todavía no tienen la suficiente madurez para entenderla, aunque siempre trato de trabajar a través de ejemplos. Pero el milagro se produce cuando lo entienden y  quedan fascinados o asombrados ante una nueva visión de la realidad. El verbo asombrar viene de introducir luz allá donde había oscuridad, y eso es lo que trasmiten sus ojos de asombro cuando ante una explicación ven una realidad que estaba, pero que no habían caído en la cuenta. Habían dado por sentado que las cosas eran así, y descubren de este modo una nueva dimensión o un nuevo enfoque de mirar el mundo”.

Además del “para qué la Filosofía en el mundo contemporáneo”, ¿qué papel consideras que  ocupa la Filosofía en la educación escolar? 

Hay que diferenciar entre la filosofía académica y el método filosófico. En el primer caso es propiamente el estudio de los temas y autores que abordan las cuestiones filosóficas y en el segundo, es el método por el cual mediante el intrínseco cuestionamiento que todo ser humano por su propia condición se hace, puede llegar a dirigir su pensamiento mediante el diálogo bien dirigido. Este puede ser utilizado en cualquier materia y todos los profesores, aunque sea de forma inconsciente, lo hacen para motivar a sus alumnos a llegar a razonar acerca de cualquier tema. Por lo tanto la filosofía está presente siempre”. 


Imagen: Colegio Hélade


Para concluir, es inevitable hacer referencia a la nueva reforma aprobada de La Ley Orgánica para la mejora de la Calidad Educativa (LOMCE). A través de la misma se pretende ofrecer una educación de calidad, soporte de igualdad y justicia social. Su principal objetivo es que los jóvenes adquieran conocimientos, competencias y habilidades en el mundo actual. Sin embargo y paradójicamente, la Filosofía queda ahora relegada a un segundo plano. Ya no será una asignatura obligatoria.

 “Los que más pierden en todo esto son las futuras generaciones. Es aberrante pensar que el saber que interpela a todos los demás saberes, no dejará su huella en futuros abogados, bomberos, profesores, etc.” Concluye Ascensión.


Sin duda, cuestiones que dan que pensar. De nosotros depende, no quedarnos con la sensación de no tocar en absoluto, todos los grandes problemas o cuestiones de la vida. No nos olvidemos de lo esencial.


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