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viernes, 11 de junio de 2010

Cual Plastilina

Toda la vida pensé que teníamos un número determinado de neuronas, algo así como pelos en la cabeza. Si los perdías ya no volvían a crecer nunca más. Lo mismo pero con las neuronas. Nacemos con un número determinado de estas células tan especiales y poco a poco nos vamos quedando calvos y calvas de ellas. Esto lo había pensado no por ciencia infusa, sino porque era lo que me habían contado o explicado. Apenas recuerdo las clases de biología del colegio, en cuanto se dio la opción partí apresurada hacia la rama de letras.
Pues bien, ahora (por lo menos para mí, ahora) la cosa cambia. Existen ciertas áreas del cerebro en las que sí se generan nuevas neuronas. Se trata de áreas encargadas de procesar emociones, trabajar con la memoria y manejar nuestra conducta frente al ambiente y todo lo que nos rodea.Todo esto partiendo de la información que nos procuran nuestros órganos de los sentidos, y que me perdone mi Profesor de Psicología de la Percepción si me equivoco en lo que aquí digo. No me atrevo a decir exactamente las partes donde existe regeneración neuronal porque no lo recuerdo ahora mismo, pero me consta que alguna de ellas está en nuestros órganos captadores de la realidad (vista, olfato...)  Las conexiones entre nuestras neuronas también pueden ser modificadas, fortalecidas o debilitadas, según se den las circunstancias.
Por lo tanto, y lo que vengo a decir es que nuestro cerebro sería como una especie de masa que puede ser moldeada o modificada según nuestros pensamientos, fármacos que tomemos, drogas o distintas sustancias. Esto último está bastante claro. Todos somos conscientes de los efectos que producen en nosotros las medicinas, quitándonos el dolor físico que tenemos por alguna razón, animándonos, como sería el caso de los antidepresivos o flipando un poco tras el consumo de algun tipo de sustancia..
De lo que no somos tan conscientes o por lo menos eso parece, es de la gran medida en la que los pensamientos influyen y modifican nuestro cerebro, y con ello lo más profundo y esencial de nosotros mismos. Siento, Pienso, vuelvo a sentir según lo que me dice ese pensamiento y actúo o no en referencia a ello. Un esquema bastante sencillito  visto desde esta perspectiva. Me construyo en cada palabra, en cada pensamiento. Ya no es tánto el mundo de allá fuera como el de aquí adentro (construido con lo mío y con lo tuyo, con lo de afuera) . Como si de universos paralelos se tratara, la realidad y yo, no hay un Yo sin un Tú ( ya lo decía Martin Buber) .  Universos paralelos que dependiendo de su relación..pueden mostrarte felicidad o todo lo contrario.
No siempre soy consciente de todo esto, pero cuando lo soy..Ya empiezo a moldearme..y eso...

ME GUSTA.



"He aquí, Tú quieres la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría" Salmo 50:6

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