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miércoles, 7 de marzo de 2012

ELIMINACIÓN DE TRAUMAS Y APLICACIONES CLÍNICAS A TRAVES DE LA HIPNOSIS


Franz Anton Mesmer

Lejos del popular mito relacionado con la magia y el espectáculo, la hipnosis clínica se abre camino como eficiente tratamiento coadyuvante de las distintas terapias psicológicas.



La hipnosis es una reacción normal del cerebro. Es la capacidad de la mente de autosugestionarse y concentrarse. La focalización de la atención junto con un estado de relativa desconexión periférica, hacen de la hipnosis un estado natural de activación cerebral.
Permite conseguir unos máximos objetivos de la persona para controlar la percepción, la memoria y las funciones somáticas, siendo totalmente evidentes las reducciones de ansiedad, crisis de angustia, asma, tartamudeos o tics.
La hipnosis por sí sola no es ninguna terapia. La hipnosis es un método o coadyuvante de otra terapia, mediante la cual, el estado mental de la persona es modificado haciendo que la eficacia y rapidez del tratamiento sea visible desde el primer momento.
Según la Asociación Norteamericana de Psiquiatras APA, al usar la hipnosis, una persona es guiada por otra para que responda a las sugestiones de cambios en la experiencia subjetiva y a las alteraciones en la percepción, sensación, emoción, pensamiento o conducta.
Se trata de un cambio en la percepción de los estímulos, lo que supone, por ejemplo, la modificación de un miedo específico a través de esa percepción. Nuestra mente trabaja con imágenes y una de las cosas que permite la hipnosis es romper con el esquema de lo negativo de aquello que nos provoca un daño.

"Tus párpados están pesados"

Probablemente al escuchar la palabra hipnosis, muchas personas evocarán la mítica imagen del señor con el péndulo, guiando la mirada sumisa de su hipnotizado y proporcionándole un profundo estado de sueño.

El truco de todo esto reside en la Teoría del agotamiento sensorial. El sujeto debe mirar hacia arriba y seguir a su vez todos los movimientos constantes de un péndulo u objeto circular girando sobre sí mismo. Solamente una pequeña prueba permite comprobar que esto es algo bastante cansado de realizar, y por consiguiente no resulta extraño comprender que evidentemente, nuestros parpados están pesados. Cerrar y descansar en ese momento es algo bastante deseado por la persona potencialmente hipnotizada. Además del agotamiento sensorial, lo que se consigue en ese momento es una restricción del nivel de conciencia por focalización de la atención. No se trata por tanto de una pérdida de la conciencia, ni del control, ni la voluntad ni la libertad de la persona. No se puede hipnotizar a quien no quiere, y esas experiencias “diferentes” serán vividas por cada persona de una manera u otra.

Eliminación de traumas y aplicaciones de la hipnosis clínica con explicaciones empíricas.
En mayor o menor grado, cada persona ha tenido, tiene o tendrá a lo largo de su vida algún tipo de trauma o miedo que emerge especialmente en los momentos de estrés. Según la corriente más psicoanalítica, el inconsciente es un eterno presente, de ahí que los traumas se presenten y revivan una y otra vez hasta ser identificados y superados.

Tal y como se ha descrito anteriormente, la hipnosis modifica estos miedos rompiendo con su base negativa e irracional. Acerca de nuevo el estimulo generador de daño y lo transforma en algo neutro, eliminando la ansiedad y mejorando cualquier aspecto demandado en ese momento.

Algunas de las aplicaciones de la hipnosis clínica con explicación totalmente empírica son las siguientes:

• Preparación preoperatorio para cirugía

• Hemofilia (corte de hemorragias a través de la evocación de imágenes y sensaciones de frío)

• Analgesia y anestesia

• Menor duración de procedimientos y tratamientos hospitalarios

• Reducción del malestar emocional asociado a los procedimientos médicos en un 82% de los pacientes en comparación al grupo de control

• Menos efectos colaterales en los tratamientos.

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