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LA CALIDAD DE LOS PENSAMIENTOS. El Diálogo interno.

De vez en cuando,
también es necesario
 higienizar nuestra mente

Imagen: urban art efakte
La calidad de nuestros pensamientos determina la calidad de nuestra vida. Una mente negativa, enferma también al cuerpo creando una actitud anímica conforme a esos pensamientos. El organismo no se envenena sólo por las toxinas que se ingieren sino también por la calidad de los pensamientos que se albergan en la mente y los sentimientos que anidan en nuestro interior.


No todos los diálogos se dan entre dos personas. En ocasiones no prestamos demasiada atención a ese dialogo existente entre "yo" y "yo mismo", es decir, ese diálogo interno al que constantemente escuchamos decir cómo hubiesemos debido actuar, qué hubiese sido mejor decir, ¿qué hubiese pasado si..? y así, con un sin fín de cosas.

Estos diálogos entre nosotros mismos, estos "monólogos" internos, son los principales responsables del sufrimiento interior y de muchas enfermedades. Son los responsables también de generar bienestar, aceptación y un nivel de salud más elevado en las personas.  

Está claro que los monólogos internos existen. Ocurren de manera contínua, seamos o no conscientes de ellos, y según sea la calidad de tales diálogos así se irá formando y será nuestra identidad.
¿Qué mensajes predominan en nuestro interior? ¿Miedo, desconfianza, maltrato, rencor...?, o ¿comprensión, afecto, seguridad, solidaridad...? Según nos inclinemos en un extremo u otro de la balanza aparecerán inevitablemente en nosotros unas determinadas consecuencias. Si en nuestros diálogos internos predomina el maltrato en cualquiera de sus formas, el sufrimiento psicológico y la enfermedad (mental y posteriormente física) aparecerán tarde o temprano. Si la  calidad de esos pensamientos y dialógos son positivos, el bienestar y la salud aparecerán como consecuencia natural.

Cuando ese diálogo machaca, limita y paraliza, hay que dejarlo de lado. A veces resulta complicado hacerse consiciente de estos diálogos o ansiedad cognitiva desde una propia perspectiva y el primer paso para ello es el de reconocer esos pensamientos automáticos. Una vez reconocidos e identificados deben analizarse. Observar en que momento exacto suelen aparecer, su presencia, duración, contexto.. para así conseguir una especie de autorregistro, que ya sea mental o escrito, permitirá comenzar con la fase de modificación de los mismos.

Durante nuestra vida cotidiana adquirimos muchos hábitos. Los hábitos son los comportamientos que repetimos habitualmente. Podremos tener el hábito de levantarnos temprano, podremos tener el hábito de estudiar un número determinado de horas cada día, el de tomarnos un café después de comer, dormir la siesta, comer sano etc.
Al igual que en todas las acciones cotidianas que repetimos y que se realizan de una manera casi automática, con los pensamientos sucede lo mismo. Nos habituamos a funcionar con este tipo de pensamientos y diálogos internos caracterizados por no cesar en sus mensajes de crítica, reproche hacia uno mismo o hacia los demás. Superar los hábitos de pensar inadecuadamente y desarrollar formas de contraatacar y erradicar tales distorsiones provocarán en nosotros mismos un beneficioso cambio que se reflejará en todos los aspectos de nuestra vida.

De vez en cuando, también es necesario higienizar nuestra mente.










Comentarios

Luc ha dicho que…
Creo que es uno de tus blogs que más me ha gustado , quizá porque ahora le he dado un nombre propio , a mis pensamientos , conmigo misma .
Un 10 pequeña!
Anónimo ha dicho que…
rousIncreible!!!!! he aprendido

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