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Sigmund Freud |
Las terapias psicodinámicas enriquecen las relaciones, permiten hacer un uso eficaz de los talentos y habilidades, mejoran la autoestima, enseñan a comprender y tolerar afectos, propician experiencias sexuales más satisfactorias y facilitan el afrontamiento de la vida con mayor libertad y flexibilidad.
En psicoterapia, el término “psicodinámico” suele identificarse con el psicoanálisis y con aquellas concepciones centradas en el conflicto intrapsíquico.
Los objetivos de la terapia psicodinámica incluyen tanto la remisión de los síntomas como la mejora general más allá de la propia psicoterapia. No solo alivia los síntomas sino que fomenta la presencia positiva de capacidades y recursos psicológicos una vez finalizado el tratamiento. Todo esto se consigue a través de un proceso de auto-reflexión, auto-exploración y auto-descubrimiento que suele tener lugar en la relación terapéutica entre paciente y profesional.
Antes de Sigmund Freud, se pensaba que lo que se hacía y decía partía de la propia voluntad. Después, el axioma de igualdad entre pensamiento y consciencia queda anulado. Comienzan a emerger cambios en la idea de sí mismo. Los avances tecnológicos y científicos del siglo XIX alimentan especialmente una imagen del hombre como ser racional, sin hacer hincapié en las fuerzas instintivas que nos dominan y que desconocemos.
Evidente es la gran influencia que marcó Freud con sus teorías psicoanalíticas. Sus ideas en base a una salud mental vinculada al progreso normal de una fase a otra en la infancia, (fase oral, anal, fálica o edípica y la fase genital), junto con sus modelos estructurales en los que el ello, el yo o el super Yo, regulan nuestras actitudes y acciones. La sexualidad infantil como base del deseo y odio sentido hacia nuestros padres, las frustraciones de la mujer por no poseer el miembro viril y algunos otros aspectos, han provocado la extensión de representaciones caricaturescas tanto en libros como en los medios populares, provocando y contribuyendo a la incomprensión generalizada de las teorías y tratamientos relacionados con el psicoanálisis.
A pesar de todo, las terapias psicodinámicas marcan su estilo y ofrecen características propias que otorgan importancia, efectividad y validez en el ámbito clínico.
La terapia psicodinámica se centra en el afecto y la expresión de la emoción. Se pretende una exploración de todas las posibles emociones que provoquen un problema en el paciente. El terapeuta puede ayudar al paciente a describir y poner nombre a los sentimientos, incluyendo los sentimientos contradictorios e incluso aquellos que en un principio puedan ser más difíciles de reconocer. El psicoanálisis da mucha importancia al reconocimiento de tales emociones. Por su parte, el enfoque cognitivo se centra especialmente en los pensamientos y creencias.
La teoría psicodinamica tiene en cuenta también los actos evitativos como expresiones sutiles para evadir algo que cause angustia o no quiera enfrentar el paciente. Llegar tarde a la consulta, no acudir a las citas o cambiar de tema cuando emergen ciertas ideas son algunos ejemplos que el terapeuta debe tener en cuenta para profundizar en aquello que afecta al paciente.
Identificación de patrones. El terapeuta psicodinámico debe trabajar para identificar y analizar los patrones que se repiten, los temas recurrentes en cuanto a pensamientos, sentimientos, concepto de sí mismo, relaciones y experiencias del paciente. Hay ocasiones en las que una persona actúa según un patrón de comportamiento, que a pesar de resultar doloroso o incapacitante, son muy difíciles de abandonar. Esto puede observarse por ejemplo en personas que constantemente repiten los mismos patrones en cuanto a la elección de pareja, fracasando una y otra vez sin entender la razón.
Analizar la experiencia pasada. Se trata de reconocer la importancia de las experiencias tempranas en el posterior desarrollo sano de la persona. Tener en cuenta el tipo de vínculo creado con las figuras de apego para poder comprender la forma relacional del momento presente. La terapia psicodinámica atiende el pasado y permite de esta manera arrojar luz sobre las dificultades psicológicas actuales.
Relaciones interpersonales. El terapeuta psicodinámico puede centrarse en las relaciones interpersonales y en las experiencias del paciente, situándolas en el contexto correspondiente a sus relaciones de apego y responder así a las posibles dificultades emocionales que existan.
Relación terapéutica. Se trata del vínculo que se establece entre terapeuta y paciente y se considera uno de los principales elementos curativos del psicoanálisis. No debe olvidarse que se trata de una relación interpersonal cargada de significación y emociones. La transferencia permite al psicoanalista observar modos de conducta del paciente que son ahora representados y que guardan formas anteriores de relación.
Asociación libre o libre expresión de ideas. El terapeuta alienta a los pacientes a hablar libremente acerca de cualquier cosa que pase por su mente. Todo el material obtenido será una rica fuente de información.
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