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La aracnofobia o miedo a las arañas es una de las fobias más comunes y extendidas. Imagen: sniclote |
Entre los hombres, el temor a las alturas es el más frecuente. En las mujeres, las fobias a los animales se encuentran entre los tipos más frecuentes de miedos específicos.
El miedo es una emoción normal y adaptativa. Cualquier persona puede temer algunas situaciones sin que por ello se vean afectados de una forma evidente su vida y bienestar personal. Sin embargo, cuando un temor sobrepasa los límites de la "normalidad" y se sumerge en la irracionalidad, es probable que deba hablarse entonces en términos psicopatológicos y calificar de fobia a ese miedo.
El DSM IV TR (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), define la fobia específica como un temor acusado persistente, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos.
Existen diferentes tipos de fobia especifica: de tipo animal, fobias al ambiente natural, fobias a la sangre, inyecciones, sufrir daño, y fobias de tipo situacional junto con un sin fin de fobias especificas calificadas de otro tipo.
Las fobias de tipo animal incluyen temores hacia cualquier animal, aunque los más temidos suelen ser las serpientes, las arañas, ratones o pájaros. Su edad de inicio suele ser más temprana que otras fobias, siendo frecuente su aparición en la infancia. En las mujeres, las fobias a los animales se encuentran entre los tipos más frecuentes de fobia específica. (Bourdon et al, 1988)
Las fobias al ambiente natural incluyen temores a las tormentas, agua o alturas. Entre los hombres, el temor a las alturas es la fobia específica más frecuente. (Bourdon et al, 1988)
Las fobias a la sangre, a las inyecciones o a sufrir daño incluyen los miedos a ver sangre, ponerse inyecciones, y en general, ver o sufrir procesos quirúrgicos o médicos.
Estos temores suelen estar asociados a determinadas respuestas fisiológicas en las que tras su activación, se produce una caída de la tasa cardíaca y presión sanguínea, provocando de esta forma mareos y desmayos.
Las fobias de tipo situacional son fobias específicas que suelen incluir el miedo a estar en lugares cerrados, miedo a conducir, montar en ascensor o viajar en avión. Este tipo de fobia situacional puede estar asociada con algún ataque de pánico tardío e inesperado.
Respuesta al tratamiento
La fobia específica es el diagnóstico más frecuente de los trastornos por ansiedad y se sitúa entre los de mayor prevalencia y mejor respuesta al tratamiento de todos los trastornos psicológicos.
La exposición al objeto o situación temidos es un aspecto clave de todo tratamiento con éxito de la fobia específica (Marks,1987), por lo tanto, la persona que tiene una fobia específica y que normalmente evita o huye cada vez que se encuentra con una situación o aspecto temido, tendrá que exponerse a dicho estimulo (siguiendo siempre las pautas del profesional) e ir reduciendo poco a poco la ansiedad provocada.
La exposición puede darse en vivo o en imaginación, siendo esta última opción un método eficaz para reducir el miedo sin necesidad de llegar a una situación real temida que pueda resultar peligrosa o difícil de practicar.
La habituación a lo temido permite un proceso de familiarización que provoca una respuesta cada vez menos intensa de miedo ante el estímulo con el paso del tiempo. La extinción implica una debilitación de la respuesta condicionada de huida, impidiendo el refuerzo que tal evitación provoca en la persona cada vez que se le presenta aquello que teme y el cual evita sin posibilidad de permitir un correcto procesamiento de la información y un afrontamiento sano de la situación.
El paciente debe conocer que el miedo no dura eternamente y que es posible estar en la presencia del objeto o situación temida sin sentirse extremadamente asustado. A través de la exposición repetida, la persona comienza a experimentar y conocer que la probabilidad de peligro ante el estimulo es baja, y que siguiendo las pautas adecuadas, el miedo terminará desapareciendo.
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