![]() |
El trauma destruye la capacidad de sentir placer y alegría re-experimentando el suceso pasado. Imagen: Angustia- Oswaldo Guayasamin |
El estrés post-traumático destruye las sensaciones positivas y provoca en el cuerpo una experiencia somática que impide recobrar el equilibrio existente anterior a lo sucedido.
El cuerpo muestra cómo nos sentimos. Las experiencias emocionales de la vida crean una forma anatómica determinada en el cuerpo. A su vez, esta forma proporciona emociones, sentimientos y pensamientos. A partir de la misma comienza el camino de la expresión o la inhibición, creando interacciones con el mundo y estableciendo relaciones.
El cuerpo arrastra el bagaje genético propio y la historia personal de cada uno. Recoge las agresiones, los conflictos, la desilusión y los esfuerzos. Cuando acontece un evento traumático, el cuerpo reacciona muy intensamente. El miedo envuelve a la persona, haciendo que experimente una serie de reacciones físicas y mentales asociadas al trauma e integradas como peligrosas y cuanto menos, desagradables. Defensa, huída, evitación...parece que nada es suficientemente eficaz para extinguir esas sensaciones que hacen revivir y re- experimentar una y otra vez lo sucedido. Como si de un antes y un después se tratara, el trauma provoca la inhabilidad de estar en el presente. Destruye la capacidad para sentir placer y alegría, y arrasa con las sensaciones positivas. Ahoga a su vez los intentos de seguir adelante a pesar de la lejanía del evento traumático.
Realmente, el trauma o aquello que sucedió no está, ya se ha ido, pero los residuos quedan grabados en el cerebro y en el cuerpo, emergiendo a través de la activación fisiológica ante algún estímulo que recuerde el suceso,o a través de recuerdos intrusos, pesadillas y reexperimentación.
Opciones de abordar el trauma.
La terapia de exposición pretende romper la asociación entre el estimulo y la respuesta desencadenada promoviendo la disminución de la misma y su extinción tras la repetición continuada de dicha exposición.
Autores como Jaycox y Foa (1996) consideran que la exposición al hecho traumático (en vivo o imaginación) es exitosa y conduce a la disminución de los síntomas porque la persona aprende que:
- Los estímulos que recuerdan el trauma no causan daño.
- Recordar el trauma no implica revivir la amenaza.
- Cuando la persona permanece cercana a los recuerdos traumáticos, la ansiedad termina disminuyendo por la habituación producida.
- La experiencia de ansiedad no finaliza en la pérdida de control temida, puesto que en primer lugar se da una habituación de la ansiedad y el aprendizaje de que la exposición no conlleva la amenaza.
El EMDR o desensibilizacoón y reproceso por el movimiento de los ojos, es un abordaje psicoterapéutico dedicado especialmente al tratamiento de estrés post-traumático. A través de esta técnica se pretende un reprocesamiento de la información a través de la estimulación bilateral y permitiendo a la persona el aprendizaje de quedar en el presente, dejando que el cerebro procese el hecho traumático a través de las evocaciones y emociones del trauma, pero sin volver a lo pasado.
La terapia cognitiva se centra en la interpretación del suceso, dejando a un lado el propio suceso traumatico, siendo la propia interpretación la que determinará las emociones y consiguientes pensamientos desadaptativos provocadores de las respuestas patológicas. La reestructuración cognitiva enseña a la persona a:
- Identificar pensamientos desadaptativos
- Evaluar su validez y cambiar aquellos pensamientos que resulten erróneos
- Sustituir esos pensamientos por otros más beneficiosos.
El entrenamiento en inoculación de estrés (EIE) es uno de los más utilizados para el manejo de la ansiedad en el estrés post-traumático. Permite la adquisición y aplicación de habilidades de afrontamiento a través de distintas técnicas educativas, la relajación muscular, el control de la respiración o detención del pensamiento, entre otras.
La hipnosis se utilizaría especialmente para tratar los síntomas disociativos, es decir, aquellos síntomas que indiquen que existen determinados elementos eliminados o negados de la conciencia como mecanismo de defensa o afrontamiento por resultar aversivos para la persona. El cuerpo comienza a ser un cuerpo traumatizado cuando recuerda el trauma. Cuanto más profundiza en él, peor se encuentra. A veces, hay traumas que no se pueden contar, siguen en el cuerpo y reconstruyen lo que está pasando por lo que comunica su propio cuerpo. Por lo tanto, la hipnoterapia permitiría en este ámbito:
- Recuperar el material traumático disociado
- Reconectar el afecto y el material recordado
- Transformar los recuerdos traumáticos.
Comentarios