Una infancia infeliz no conduce necesariamente a toda una vida desdichada, ni una infancia feliz a un desarrollo saludable
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No todas las personas hacen la misma elaboración afectiva de la adversidad. Imagen: bertvthul |
Desde el modelo
mecánico, el término resiliencia hace referencia a la resistencia y adaptabilidad
de los materiales cuando son sometidos a ciertas fuerzas. A su vez, el material
puede poseer una potencial capacidad o
energía de recuperación tal que, el objeto puede no ser deformado a pesar de
las presiones a las que ha sido sometido.
La resiliencia
en el ámbito de la psicología refiere la capacidad de los seres humanos para
soportar y resistir eventos adversos, junto con la superación de los mismos.
Desde un punto
de vista antropológico, el traslado de este término al ámbito psicológico, no
se califica como excelentemente bueno. ¿Cuál es la intensidad total que una
fuerza puede alcanzar hasta deformar el objeto? Cuando la fuerza sobrepasa
determinados límites, el objeto se deforma, explota e incluso puede ser
destruido. En el ámbito de la persona, ¿Cuándo y porqué llega esa destrucción o
incapacidad de superación?, ¿qué diferencia a unas personas de otras?
Un dato
importante y a tener en cuenta es que no todas las personas poseen la misma
capacidad de enfrentar conflictos. Mientras unos parecen salir airosos y con
una experiencia de superación y maduración personal, otros quedan estancados en
la adversidad o cronicidad patológica surgida. Atender todos los factores que
permiten la consolidación de una persona capaz de superar o no las dificultades,
es introducirse en un campo carente de límites.
En la
actualidad, cada vez es más común exponer la resiliencia como esa capacidad
intrínseca que permite la superación pero sin embargo, no suelen exponerse
aquellos múltiples factores condicionantes de la consecución o no del objetivo.
En el proceso de
recuperación de la persona han de distinguirse diferentes dimensiones. Los factores cognitivos del individuo son
de vital importancia.
- ¿Qué tipo de elaboración cognitiva tiene el sujeto?
- ¿En que lugar sitúa su “locus de control”?
- ¿Es una persona reflexiva o impulsiva?
- ¿Cual es la elaboración afectiva que hace de la adversidad?
- ¿Cuáles fueron sus estilos de apego durante su infancia?
- ¿Qué umbral de sensibilidad al sufrimiento posee?
La persona es un
ser contextual. El individuo vive inevitablemente en un entorno, y por tanto los factores
psicosociales o variables contextuales condicionan e influyen en la
persona.
- ¿Tiene el individuo una red de apoyo válida?
- ¿Consta de habilidades sociales o cooperativas?
Cuando
encontramos a una persona poco resiliente, el principal factor a estudiar será
su entorno familiar. Además, es necesario conocer que la procedencia de
familias desestructuradas, los traumas vividos, la escolarización deficiente o
los estados de ansiedad crónicos, entre otros muchos aspectos, son considerados
factores negativos que van a implicar la disminución de resistencia de la
resiliencia humana.
Por otra parte,
el establecimiento de un vínculo adecuado, una correcta autoestima, el buen
humor, el optimismo e incluso la espiritualidad, son factores positivos que
necesariamente van a facilitar y permitir el fortalecimiento de la propia
persona.
Sin embargo, una infancia infeliz no conduce necesariamente a toda una vida infeliz, y una infancia feliz no lleva necesariamente siempre a un desarrollo saludable. Es decir, independientemente de la existencia de factores externos que puedan dañar a la persona o dificultar su proceso de superación, existe la capacidad personal de abordar y sobreponerse a los padecimientos cuando se ponen en marcha mecanismos adecuados. En palabras del Dr. Boris Cyrulnik, psiquiatra y etólogo francés: "la felicidad existe únicamente en la representación mental, por lo tanto es siempre fruto de la elaboración. Es algo a trabajar. Y ella se construye en el encuentro con el otro".
Aquilino Polaino, Catedrático de Psicopatología de la
Universidad Complutense, en su ponencia, Resiliencia, tenacidad y fractura, expuesta en la I Jornada de Antropología y Psicología
Clínica realizada en la Universidad CEU San Pablo el pasado 15 de Marzo
de 2013, destacó las creencias como factor positivo de gran influencia y en sus
propias palabras afirma: “en muchos
trastornos psicopatológicos, cuando una persona es coherente con lo que cree,
el 30 % de su enfermedad ya ha sido superada”.
¿Es posible un comportamiento resiliente
sin fortaleza?
La palabra
fortaleza proviene del latín “fortis” + eza, que significa cualidad, estado. Se
trata de “la virtud que invita o enardece el apetito irascible, o que se
irrita fácilmente, influyendo en la
voluntad para que la persona no desista o renuncie en conseguir el bien arduo o difícil, ni
siquiera por el máximo peligro”. En un sentido aristotélico, la fortaleza es un
hábito moral que incluye dos aspectos: firmeza y estabilidad. No se trata sólo de resistir el impacto, sino
en alcanzar un bien.
La
fortaleza no se agota en resistir, sino
en colocar y conseguir metas “sometidas a la recta razón”, y conservando el
bien, porque este mismo puede desaparecer y convertirse en mal. Se trata de la
capacidad de respuesta para hacer siempre algún bien, permanecer en él aun
cuando los problemas y dificultades se presenten.
Por ello, fortaleza y resiliencia son dos
aspectos que han de ir relacionados también en el ámbito de la psicoterapia.
“La persona es un ser para otro y si centra ahí su ser, gana en libertad y fortaleza”.
Comentarios
En mi último caso , la falta de resilencia se debió a un centro escolar agresor y a una familia parte y jurado de dicha escuela .
Incluido , claro está , si el profesor te pega , será por algo.
Dejando al menor indefenso y solo hasta que en edad adolescente comete un delito dentro de su actual centro de estudios en forma de rebelión y demostrando su cuadro de ansiedad de tantos años atrás.
Si la escolarización deficiente se produce por practicar homeschooling , ¿ Se dará por hecho , que el menor padecerá o tendrá falta de resilencia ?