** Domingo 18 y 25 de Enero, en Sala LA USINA de Madrid.
"Quédate quieta", una experiencia artística y psicológica indispensable para entender el maltrato en muchas de sus dimensiones.
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"Debería quedarme en casa, todo el día quietecita, porque allí es donde soy feliz" Imagen: The Sitting Room |
"Siento una autopista sin peaje entre mis piernas". Esta es sólo una de las muchas frases que han quedado en mi memoria después de tener la oportunidad de vivir y experimentar de lleno la obra "Quédate quieta", producida por The Sitting Room.
Una representación envolvente, donde argumento, música y luces, te sitúan frente a frente ante las circunstancias de una mujer cuya vida queda condicionada después de un desconcertante encuentro sexual en su adolescencia. Mezcla de deseo y dolor, admiración y rechazo. Ese encuentro no tendría que haber sido así. Un solo abuso, una sola agresión. Suficiente para cambiar el rumbo de una vida y partir en dos la identidad personal. Suficiente para condicionar conductas y sumergirte en un laberinto de relaciones dañinas, dependencias y errores irreparables.
Adicción sexual y abusos tempranos
Existen rasgos de personalidad cuyo origen puede encontrarse en experiencias traumáticas en la infancia y adolescencia. Un abuso emocional, físico o sexual, pueden provocar una posterior tendencia o propensión a una adicción sexual.
Colega de profesión y gran amiga, Lucrecia García-Atance, conoce muy bien estos temas gracias a sus estudios centrados en la Personalidad de Mujeres con Adicción Sexual.
Unos estudios que corroboran una posible hipersexualidad o hiposexualidad en mujeres que han sufrido abuso sexual en su infancia, explicado en parte por la hipótesis de la asociación entre un estado de ánimo negativo y la excitación sexual.
Es importante distinguir y diferenciar las respuestas sexuales fisiológicas y las respuestas subjetivas. En un encuentro sexual marcado por el abuso pueden mezclarse dos situaciones. Una excitación sexual provocada por la estimulación y una experiencia subjetiva de desagrado, dolor, asco o rechazo. Dos experiencias simultáneas que al quedar asociadas, dispararán sensaciones confusas que si bien, pueden provocar en la mujer, una búsqueda de encuentros sexuales como respuesta a la excitación o sensaciones que pueda sentir.
Esta independencia entre la respuesta sexual fisiológica y la sensación subjetiva, explicaría la incongruencia a la que refieren muchas mujeres con una historia de abuso sexual en referencia a la excitación física alta y la excitación subjetiva baja o viceversa, a la hora de tener una relación sexual. Además esta incongruencia podría dar significado a la disociación experimentada por mujeres previamente abusadas, en sus posteriores encuentros sexuales.
Un camino de autoagresión
Al igual que en el resto de adicciones, en este caso, las conductas sexuales también continúan a pesar de las consecuencias negativas. Embarazos no deseados, abortos, infecciones de transmisión sexual, violencia, dependencias, así como estados de animo depresivos, destacan entre las más comunes.
La protagonista de la obra “Quédate quieta” refleja muchas de estas cosas. Ella nos acerca a esta realidad de una forma diferente, cercana. Nos invita a vivir lo que siente, nos transmite sus emociones, pensamientos más íntimos, y por un momento podemos comprender esa realidad. Y es entonces cuando una pregunta invade mi mente:
¿Cómo hubiese sido su vida si ese abuso no hubiese existido?…
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