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Sigue sin quedar claro si el exceso de ira forma parte del síndrome de Tourette en sí, o es consecuencia de la convivencia con síntomas molestos y crónicos. Imagen: lusi |
Reducir el Trastorno de la Tourette a un trastorno de tics
implica no prestar atención a la totalidad del síndrome, obviando necesidades a
ser tratadas en el paciente.
El síndrome de Tourette es un trastorno neurológico caracterizado por la
presencia de tics motores, vocales o fónicos. Su curso es crónico aunque la
evolución suele ser variable a lo largo del tiempo.
Es diagnosticado generalmente en la primera infancia y se encuentra unido a
una serie de trastornos, destacando el déficit de atención con hiperactividad y
el trastorno obsesivo compulsivo, así como su asociación con la depresión,
trastornos de la personalidad, y episodios de ira.
Cabe destacar que el síndrome de Tourette engloba un estado de
desconocimiento por parte de la población general e incluso por parte de muchos
profesionales del ámbito de la psicología. Tal y como comenté en un artículo
anterior, (Síndrome
de Tourette, más allá de los tics, los trastornos afectan más a niños y niñas http://www.hechosdehoy.com/sindrome-de-tourette-mas-alla-de-los-tics-los-trastornos-afectan-29014.htm // http://a4ilusionespsicologia.blogspot.com.es/2013/07/sindrome-de-tourette-mas-alla-de-los.html ), hablar del síndrome de Tourette implica hablar de tics,
pero por encima de las creencias populares, destaca una realidad que sitúa a
los trastornos comórbidos como verdaderos protagonistas y como causantes
principales de un mayor malestar en el mismo.
Los investigadores demandan más investigaciones que ofrezcan datos
esclarecedores acerca de las razones de la alta prevalencia del resto de
trastornos comórbidos con el síndrome de Tourette para poder conocer con mayor
certeza si la depresión, o los episodios de ira entre otros, forman parte
integral del síndrome o son consecuencia del mismo.
Los estudios más actuales tienden a direccionarse hacia la relación y el papel
que juega el trastorno por déficit de atención con hiperactividad en todos
ellos, situándose como uno de los principales factores que intervienen en las
dificultades de aprendizaje, en los trastornos del sueño y en los trastornos de
personalidad como resultado de su evolución a largo plazo.
Episodios de enfado
Por otra parte, las explosiones de ira o las conductas agresivas adquieren
una alta prevalencia entre estos pacientes. Todavía se desconocen las causas
exactas de la aparición de la ira en el síndrome de Tourette, aunque los
estudios indican diversos factores que la promueven, como el malestar generado
por los trastornos asociados, el desajuste social, y las conductas
desadaptativas. Independientemente de las causas, las investigaciones
evidencian mayores niveles de ira en pacientes con síndrome de Tourette.
Mi trabajo con pacientes con Síndrome de Tourette (niños y adolescentes de
entre 6 y 17 años) a lo largo de un año, me permitió conocer las
características diagnósticas del síndrome, sus trastornos asociados, así como
las necesidades específicas requeridas para una correcta intervención
psicológica. Pude comprobar, tal y como indican algunos estudios, que
uno de los mayores problemas verbalizados tanto por parte de los padres, como
de los propios pacientes, correspondía a las explosiones de enfado o ira de
estos en diversas situaciones. Esto fue decisivo para emprender una
pequeña investigación y medir los niveles de ira de los mismos, en comparación
a otro grupo de control, y comprobar, una vez más, puntuaciones significativas
en las sensaciones y manifestaciones observables de la ira y enfado en
pacientes con el síndrome.
Definir y conceptuar la ira fue importante a la hora
de investigar tal emoción. El término de ira hace referencia a sentimientos, a
reacciones corporales o fisiológicas y a actitudes hacia otras personas. Se
trata de una emoción básica en la que la dimensión placer-displacer y los
niveles de activación psicofisiológica juegan un importante papel. Su función
directa es favorecer y mantener altos niveles de energía, acelerando las
funciones motoras, pero cuando no se ajusta a las condiciones del ambiente,
tiene un alto efecto negativo en la propia salud personal e implica un
deterioro de las relaciones sociales.
Según algunas investigaciones del síndrome de Tourette, las
explosiones de ira han sido descritas como ataques o tormentas de furia, con
características similares al trastorno explosivo intermitente o a los ataques
de ira en pacientes deprimidos (Sukhodolsky et al., 2009).
Independientemente de todo esto, no
está claro si estos comportamientos están relacionados con la intensidad de los
tics, si son secundarios a la presencia de un trastorno por déficit de atención
con hiperactividad, o si son el resultado de padecer un trastorno
estigmatizante (Calderón-González, & Calderón-Sepúlveda, 2003).
Por ello, sería importante prevenir y tratar los problemas derivados
de la alta frecuencia e intensidad de la ira en los casos que fuera
necesario.
Estrategias de intervención
A continuación, expongo técnicas de intervención (técnicas
cognitivo-conductuales), utilizadas en las sesiones de terapia y dirigidas a
tratar los episodios de ira, comunes en niños y adolescentes con síndrome de
Tourette. Se pretende con ello un mayor reconocimiento de aquellos estímulos y
sensaciones que permitan al niño reconocer el inicio de los posibles episodios,
cortar el avance de los mismos y además, potenciar otros aspectos básicos que
promuevan una respuesta más adaptativa ante las situaciones molestas.
· Estrategias
dirigidas a implicar el incremento del autocontrol emocional en la respuesta de
ira.
· Estrategias
de consolidación: dirigidas al desarrollo de habilidades de afrontamiento
pasivas, como el aumento de autoestima, asertividad y relajación.
1. Estrategias
o ejercicios para enfriar y dominar la ira:
- Tiempo
fuera o parada de emergencia: técnica que permite frenar el episodio de ira,
basada en el alejamiento de la situación de una forma física y psicológica. Se
enseña al niño a cuantificar su ira en una escala de 1 al 10. Cuando sus
emociones de ira inician su aumento, han de hacerse conscientes del momento
oportuno para alejarse de la situación que le provoca el malestar y poder
enfriar su estado.
- Distracción
del pensamiento: técnica útil para desconectar los pensamientos generadores de
enfado y de las sensaciones corporales asociadas a la ira, a través de la
distracción con otras actividades. Al no prestar atención a estos síntomas,
estos acabarán desapareciendo.
2. Estrategias
de consolidación:
- Aumento
de la autoestima: el desarrollo de la misma permitirá menores respuestas de
ira, así como una mayor seguridad y adaptación a diferentes situaciones.
- Habilidades
para responder de manera asertiva: con el objetivo de aprender a ser
competentes y poder reducir las respuestas de ira ante cualquier posible
provocación.
Comentarios
creo que no falta ni una coma a lo leído. Excelentes todas sin excepción los artículos y consejos de como afrontar la vida y sentirse mejor con uno mismo. Sin duda he seguido viendo cantidad de versos, poemas y micro-cuentos escritos por mi relacionados con estos escritos y que fluyen en esa misma dirección. Somos sin duda los amos de nuestras decisiones y es cuestión solo de saber ejercitar nuestro cuerpo y células grises en el sentido correcto para sentirnos y actuar de forma que nos haga sentir bien y disfrutar del día a día. Educar nuestro cerebro, es educar nuestro bienestar.Un saludo afectuoso.