
La autoestima afecta a muchos aspectos de nuestra existencia. A través de nuestras acciones, trabajo y relaciones con los demás, mostramos ese nivel de seguridad y sentido de valor personal que tenemos.
Muchas personas, al sentir que no son "lo suficientemente buenas" pueden tender a niveles cada vez más exigentes de realización o eficacia para probarse a sí mismos, y cuando la persona tiene inteligencia y energía puede llegar muy alto, pero no por ello pasará de tener poca a mucha autoestima.
A veces, las personas con baja autoestima suponen que aquellas que disfrutan de un elevado nivel de autoestima, estan siempre contentas y seguras. Ellas nunca o casi nunca se sienten ni ansiosas ni desmotivadas. Esto es un error bastante común, y la realidad es que no todas las angustias ni desesperaciones tienen que ver con la duda del valor personal. Tener una sana autoestima no significa ser inmune a todos los altibajos o a cualquier dolor de la vida. De hecho, una de las mejores formas de afrontar la realidad es tener la voluntad de tolerar la ansiedad y las inseguridades en la búsqueda de nuestros valores, ya sean éstos aspectos de nuestro trabajo, relaciones con los demás, o de cualquier otro tipo.
Puede encontrarse placer en la lucha, a pesar de todos los sentimientos desagradables que puedan aparecer. Una de las actitudes a destacar como diferencia entre las personas con alta o baja autoestima, es que las primeras suelen caracterizarse por aceptar el proceso de la lucha como parte de la vida, aceptar todas las situaciones, incluso los peores momentos. Motivarse en el amor hacia uno mismo, y no en su inseguirdad.
Evitar el miedo y el dolor no suele estar presente en la vida de las personas más "evolucionadas".
Comentarios