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Volver la mirada al cuerpo y a nuestra respiración diaria, hará que seamos más conscientes de nuestro propio estado Imagen: Channah |
Tener conciencia del propio cuerpo y de los pensamientos, identificar los dolores causados por situaciones emocionales y practicar la relajación diaria, previene y evita los sintomas de la ansiedad, del estrés y la preocupación.
Los trastornos de ansiedad abarcan muchas formas y modos de presentación. De hecho, la sociedad actual se caracteriza entre otros aspectos en englobar y contener personas con altos niveles de estrés y ansiedad.
Se culpa a las modernas formas de vida, las prisas, las interminables jornadas laborales, las obligaciones familiares y un largo etc. Desarrollamos dolores físicos que pocas veces relacionamos con nuestras conductas, costumbres, pensamientos y actitudes frente a los acontecimientos. Y cierto es que tanto los modernos hábitos de vida externos, a los cuales debemos adaptarnos, como la actitud interna de nuestros pensamientos, emociones y reacciones, van a moldear y permitir o no, la entrada de distintos síntomas perjuciciales para la salud.
El cansacio, el agotamiento, la tristeza, o irritabilidad, junto con dolores físicos de tipo osteomuscular, dolores de cabeza, de estómago, o presión en el pecho entre otros, son el evidente resultado de que algo no estamos haciendo bien.
A pesar de todo, no siempre somos conscientes o prestamos la debida atención a las señales que nos ofrece el cuerpo. Muchos dolores o síntomas molestos, pueden ser causados por situaciones emocionales.
¿Por qué sentimos miedo?
El miedo es una reacción emocional normal del ser humano. El miedo nos permite identificar aquellos factores amenazantes del medio externo y ofrecer una respuesta y solución rápida ante el mismo. Cuando el miedo no se limita a aspectos puntuales que puedan suponer algún peligro y van más allá, rondando constantemente a la persona, sucede que la ansiedad toma control en el individuo.
Pocas veces las personas son conscientes de sus estados ansiosos, dando por hecho que tales reacciones son las normales en su día a día. Hasta que la ansiedad no provoca una reacción o situación extrema, la persona puede no darse cuenta de la necesidad de cambiar de hábitos y actidudes mentales para alcanzar un estado caracterizado por el equilibrio y la salud.
Identificar y reflexionar sobre el problema que provoca tales sensaciones es importante. Reflexionar desde un punto de vista observacional y positivo, alejándose del estado mental caracterizado por la rumiación del problema. Saber que la continuidad de los pensamientos problematicos sólo generarán en nosotros más preocupación, desorganización e intranquilidad. Esto no significa que no se deba pensar en los problemas, sino alcanzar una manera constructiva y dirigida a la solución. Aprender y tener la capacidad de sobrellevar los conflictos y dificultades de una manera sana para la propia persona.
Ser conscientes de las señales del cuerpo
Es fundamental la toma de conciencia corporal para poder reducir los pensamientos negativos y conseguir estados de tranquilidad y autocontrol emocional. Identificar las tensiones musculares, asi como las zonas del cuerpo donde se centran las molestias, permitirá a uno mismo comprender los resultados de las emociones reflejadas en su propio cuerpo, pudiendo de esta manera eliminarlas y prevenirlas.
Prestamos demasiada atención a los estimulos externos, las prisas, las obligaciones laborales y familiares, los conflictos... Pocas veces desconectamos para centrarnos en aquello que nos sostiene y nos permite vivir. Volver la mirada al cuerpo y a nuestra respiración diaria, hará que seamos más conscientes de nuestro propio estado, de nuestras necesidades y de saber otorgar la relajación indispensable que tanta falta hace.
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