Tomar conciencia de las situaciones
que generan malestar, eliminar sesgos y relativizar: buenos aliados para
la mejora del estado emocional.
![]() |
Cambiar las emociones inapropiadas por otras más apropiadas es cuestión de aprendizaje. Imagen: José Manuel Moreno Martínez. "Apoyo emocional" |
Independientemente
de considerar problemáticas o negativas a algunas emociones, es importante
saber que cada emoción va a estar aportando una información vital.
Algo muy
saludable para una persona es tener la capacidad de gestionar adecuadamente sus
emociones, accediendo a aquellas más apropiadas a través de las inapropiadas,
sin caer en la represión y control absoluto de las mismas.
Quedar
estancado en las falsas creencias de determinación correspondientes a nuestro
carácter, temperamento o personalidad no provoca más que un bloqueo y ausencia
de aprendizaje para mejorar en nuestras relaciones con todo el entorno. "Yo soy así, no puedo cambiar" "Ya sabes como es mi carácter..." "Lo demás me hacen enfadar siempre"... Estas son sólo afirmaciones que refuerzan la continuidad en estados problemáticos
con uno mismo y con el resto, y ante la incapacidad de saber gestionar sus
emociones y respuestas ante los demás, justifican sus acciones con
autoafirmaciones que impiden el cambio.
Movilización
y toma de acciones
Ser
consciente de los pensamientos propios es muy eficaz a la hora de analizar
nuestro estado emocional. Muchos de nuestros pensamientos emergen de forma
automática, y cuando estos mismos se alejan de la realidad por estar cargados
de sesgos y aspectos subjetivos, el malestar y un estado emocional inadaptativo
emergen a pesar de no ser deseados.
De ahí la
importancia de identificar las situaciones que provoquen la aparición de dichos
pensamientos y sus correspondientes emociones. Esta consciencia, este
"darse cuenta" lo que va a generar va a ser una activación emocional
correspondiente a lo que provoca esa determinada situación, junto con los
pensamientos emergentes. Con esta pequeña acción, la persona va a poder
descontextualizar esa emoción, le va a poder dar un nombre, así como podrá también
observar sus pensamientos, suscitándose una mayor capacidad de manejo.
Identificando
los pensamientos es posible detectar semblantes subjetivos y sesgos que
dificultan ese acercamiento a los hechos verdaderos.
Racionalización
y discusión interna
Una forma
alternativa de comprender la situación pasa por desarrollar un nuevo
pensamiento más objetivo.
Limpiar los
pensamientos automáticos de sus filtros subjetivos, así como propiciar un
dialogo interno que permita respuestas alternativas a través de la
racionalización, va a implicar un cambio en la estructura generadora de
malestar.
Una sencilla
estrategia a seguir es la siguiente:
· Definir el
pensamiento: "¿Qué es lo que me
preocupa exactamente?"
· Buscar pruebas
a favor y en contra de lo que entraña el pensamiento: "¿Qué pruebas confirman mi pensamiento?" "¿Qué aspectos
me indican que puedo equivocarme?"
· Relativizar,
quitar importancia: "¿Qué es lo peor
que podría suceder si estoy en lo cierto?"
· Ventajas o inconvenientes
del pensamiento: "¿Me ofrece
ventajas este pensamiento o me provoca más nerviosismo, tristeza...?"
· Pensamiento
alternativo: búsqueda de objetividad, transformación de la queja en soluciones.
Comentarios