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sábado, 24 de septiembre de 2016

EMOCIONES AUTÉNTICAS. ¿Vivirlas o silenciarlas?


 El sueño actúa sobre nuestra memoria emocional 
activando los circuitos cerebrales asociados a la emoción. 

Conectar con la emoción implica sentir.
Implica, en ocasiones, “dejar de observar” para SER directamente esa emoción, y vivirla por completo durante unos momentos. Después, se irá esfumando y nos devolverá a una realidad más sosegada.  

Quien realmente haya conectado con su emoción en alguna ocasión, sabrá a lo que me refiero. Es inevitable que no lo hayamos hecho en numerosas ocasiones. Por lo general, esta manera tan fuerte de conectar con la emoción suele darse en condiciones especificas que así lo faciliten.

No siempre nos dejamos invadir por la emoción. A nivel social, parece no estar bien visto esta conexión emocional, que digamos, invade por unos momentos nuestro control bio-corporal. Aguantamos, tapamos lo que comenzamos a sentir, y si es irrefrenable, haremos lo posible por callar esas sensaciones.  

No pasa lo mismo, por suerte, en los casos de alegría. Esta emoción nos gusta vivirla y aquí si solemos ser más permisivos con la expresión de la misma.  

No es menester, por tanto, discutir la realidad de la minimización de las emociones en el día a día. Lo curioso es que en numerosas ocasiones, la energía de esta emoción queda enquistada. Quedará guardada en nuestro cuerpo o bien nuestro inconsciente la tendrá recluida durante el tiempo que considere necesario. Después, tarde o temprano aflorará de una manera u otra, ya sea bajo el disfraz de síntomas, dolores crónicos o conductas repetitivas. Da igual, desafortunadamente muchas personas nunca llegarán a relacionar lo que les pasa con una emoción enquistada 

Y sin embargo, la psicoterapia y el trabajo de crecimiento personal, consisten muchas veces en esto. Ser conscientes, conocer lo que siento y conocer lo que un día sentí ante una situación X. Hacernos cargo de ello, expresarlo y generar una percepción nueva y sanadora.  

Lo cierto es que cuando trabajas en  mismo, resultan sorprendentes los cambios físicos y mentales que vas experimentandoCuando te encuentras en este proceso, tu propio ser, tu inconsciente (llámalo como quieras)  sabe lo que te puede mostrar en ese momento y lo que aun debe esperar. 

Sueños que permiten la expresión emocional.

También existen ocasiones en las que no tienes que hacer ningún esfuerzo o trabajo para liberarte o expresar autėnticamente una emoción.  

Yo personalmente, sueño mucho. Realmente no sueño más que el resto de personas, sino que por una razón u otra, recuerdo cada mañana muchísimos aspectos de todos los sueños mantenidos durante la noche. Tampoco es casualidad, desde siempre me ha gustado trabajar mis sueños, y como resultado acorde, el recuerdo de los mismos se hace más sencillo y habitual. Últimamente, comienzo a observar la capacidad de expresión emocional que puede otorgarnos el sueño. A modo de ejemplo, hoy he soñado con mi querido tío. (Mi tío abuelo ya no está desde hace tres años más o menos). De repente le veía llegar. “Hola tío! Que alegría!" En ese momento, el sueño comienza a ser lúcido, es decir, se perfectamente que estoy soñando. Y es justo en ese instante  cuando mi cuerpo conecta con una emoción bastante profunda.  

Es difícil de describir. En ese momento lloro en sueños y lloro “despierta” al mismo tiempo. Tanto tiempo después estoy sacando lo que queda de emoción por la muerte de mi tío, o quien sabe, puede que mi inconsciente sólo mostrara  imágenes que facilitaran esa expresión emocional. Y es una tristeza pura y muy profunda, que no hace más que salir y salir. La sensación es de “eternidad” en lo que siento, (tristeza, dolor...mil cosas). Ya no está relacionado con nada en concreto, es emoción pura y dura que sale a la superficie a través de un sonido vibrante y muchas lágrimas.  
No es un momento especialmente agradable, pero si profundamente liberador 

Y luego te sientes bien, te sientes liviana y ágil. Al despertar pienso en mi tío con una sonrisa que sale sola.  

Después, pienso también en el miedo que provoca a tantas personas contactar con sus emociones. Es entendible. Ser consciente de esto ya es un paso. Uno puede abrirse o cerrar más sus puertas.

Y así, cada uno decidirá la manera de involucrarse en aspectos más profundos de su ser para poder avanzar, o por el contrario, seguir tapando o anestesiando todas las señales que su cuerpo le envía.  Al fin y al cabo, el mundo acaba siendo un reflejo de lo que llevamos por dentro.



EMOCIONES AUTÉNTICAS. ¿Vivirlas o silenciarlas?


 El sueño actúa sobre nuestra memoria emocional 
activando los circuitos cerebrales asociados a la emoción. 

Conectar con la emoción implica sentir.
Implica, en ocasiones, “dejar de observar” para SER directamente esa emoción, y vivirla por completo durante unos momentos. Después, se irá esfumando y nos devolverá a una realidad más sosegada.  

Quien realmente haya conectado con su emoción en alguna ocasión, sabrá a lo que me refiero. Es inevitable que no lo hayamos hecho en numerosas ocasiones. Por lo general, esta manera tan fuerte de conectar con la emoción suele darse en condiciones especificas que así lo faciliten.

No siempre nos dejamos invadir por la emoción. A nivel social, parece no estar bien visto esta conexión emocional, que digamos, invade por unos momentos nuestro control bio-corporal. Aguantamos, tapamos lo que comenzamos a sentir, y si es irrefrenable, haremos lo posible por callar esas sensaciones.  

No pasa lo mismo, por suerte, en los casos de alegría. Esta emoción nos gusta vivirla y aquí si solemos ser más permisivos con la expresión de la misma.  

No es menester, por tanto, discutir la realidad de la minimización de las emociones en el día a día. Lo curioso es que en numerosas ocasiones, la energía de esta emoción queda enquistada. Quedará guardada en nuestro cuerpo o bien nuestro inconsciente la tendrá recluida durante el tiempo que considere necesario. Después, tarde o temprano aflorará de una manera u otra, ya sea bajo el disfraz de síntomas, dolores crónicos o conductas repetitivas. Da igual, desafortunadamente muchas personas nunca llegarán a relacionar lo que les pasa con una emoción enquistada 

Y sin embargo, la psicoterapia y el trabajo de crecimiento personal, consisten muchas veces en esto. Ser conscientes, conocer lo que siento y conocer lo que un día sentí ante una situación X. Hacernos cargo de ello, expresarlo y generar una percepción nueva y sanadora.  

Lo cierto es que cuando trabajas en  mismo, resultan sorprendentes los cambios físicos y mentales que vas experimentandoCuando te encuentras en este proceso, tu propio ser, tu inconsciente (llámalo como quieras)  sabe lo que te puede mostrar en ese momento y lo que aun debe esperar. 

Sueños que permiten la expresión emocional.

También existen ocasiones en las que no tienes que hacer ningún esfuerzo o trabajo para liberarte o expresar autėnticamente una emoción.  

Yo personalmente, sueño mucho. Realmente no sueño más que el resto de personas, sino que por una razón u otra, recuerdo cada mañana muchísimos aspectos de todos los sueños mantenidos durante la noche. Tampoco es casualidad, desde siempre me ha gustado trabajar mis sueños, y como resultado acorde, el recuerdo de los mismos se hace más sencillo y habitual. Últimamente, comienzo a observar la capacidad de expresión emocional que puede otorgarnos el sueño. A modo de ejemplo, hoy he soñado con mi querido tío. (Mi tío abuelo ya no está desde hace tres años más o menos). De repente le veía llegar. “Hola tío! Que alegría!" En ese momento, el sueño comienza a ser lúcido, es decir, se perfectamente que estoy soñando. Y es justo en ese instante  cuando mi cuerpo conecta con una emoción bastante profunda.  

Es difícil de describir. En ese momento lloro en sueños y lloro “despierta” al mismo tiempo. Tanto tiempo después estoy sacando lo que queda de emoción por la muerte de mi tío, o quien sabe, puede que mi inconsciente sólo mostrara  imágenes que facilitaran esa expresión emocional. Y es una tristeza pura y muy profunda, que no hace más que salir y salir. La sensación es de “eternidad” en lo que siento, (tristeza, dolor...mil cosas). Ya no está relacionado con nada en concreto, es emoción pura y dura que sale a la superficie a través de un sonido vibrante y muchas lágrimas.  
No es un momento especialmente agradable, pero si profundamente liberador 

Y luego te sientes bien, te sientes liviana y ágil. Al despertar pienso en mi tío con una sonrisa que sale sola.  

Después, pienso también en el miedo que provoca a tantas personas contactar con sus emociones. Es entendible. Ser consciente de esto ya es un paso. Uno puede abrirse o cerrar más sus puertas.

Y así, cada uno decidirá la manera de involucrarse en aspectos más profundos de su ser para poder avanzar, o por el contrario, seguir tapando o anestesiando todas las señales que su cuerpo le envía.  




sábado, 20 de agosto de 2016

TERAPIA Y DUELO. Una breve reflexión: "¿qué es la muerte para el terapeuta?"


"Aprender a dejar de mirar con los ojos...
para volver a mirar con el corazón"
El psicoterapeuta debe ser conocedor del duelo, de sus fases, sus emociones… no sólo de una forma teórica, sino práctica. Algo vivido en sus propias carnes. 

El terapeuta habrá caminado por la senda de la pérdida en muchas otras ocasiones, habrá sufrido y acogido sus emociones, para luego saber decir adiós en paz y libertad. A partir de aquí, podrá ayudar al resto a enfrentar las pérdidas de la vida. El psicoterapeuta ha de ser conocedor de toda esta realidad y es bueno que su posición vital incorpore una consciencia del movimiento de la vida, así como de la relación entre la vida y la muerte, siendo esta última algo absolutamente natural y certera, aunque tema bastante tabú y evitado en nuestra sociedad actual.

Con independencia de que el duelo se realice ante cualquier tipo de pérdida, podemos entender  que el mayor grado de duelo podría hacerse ante la muerte de una persona muy amada.  ¿Qué es la muerte para el terapeuta? ¿Algo horrible de lo cual mejor no pensar, o una parte esencial de nuestra propia vida? ¿Un final trágico o algo que puede ofrecer SENTIDO a nuestra existencia?.

La posición del terapeuta ante esto es algo que influirá enormemente en el paciente, captando éste los posibles miedos, o la seguridad en algo a lo que todos, tarde o temprano llegaremos.

Búsqueda de respuestas.


Una de las fases del duelo incluye la racionalización: “¿Por qué se ha ido?”, ¿cómo ha podido morir tan joven?”… Detrás de cada despedida quedan muchas preguntas sin resolver, muchas preguntas de las que queremos y necesitamos respuestas. También muchas emociones simultaneas a las que prestar atención y dejar emerger como parte esencial del proceso.

El terapeuta sabe que en sus aportaciones puede ofrecer una carga de paz al paciente o por el contrario, dejarle lleno de dudas frente a algo que en ocasiones, no tiene explicación. De ahí la importancia de la empatía, de la escucha activa y de tener en cuenta las propias creencias de cada paciente, para actuar  así de la mejor forma  posible. 

jueves, 14 de julio de 2016

"Me doy cuenta de que respiro poco"

Imagen: Jason Decaires Taylor. Esculturas bajo el agua
Captar, retener, expulsar, recibir, transformar, devolver…RESPIRAR.

Una respiración plena implica el contacto con nosotros mismos y con los demás. 

La respiración y su importancia, por lo general, suele ser algo ignorado por la mayoría de las personas y por los propios profesionales de la salud. Lo cierto es que muchos de nosotros somos malos respiradores.  ¿Cuántas veces nuestra respiración es poco profunda?
Y esto es importante, pues de la calidad de nuestra respiración derivarán estados de salud o bien estados crónicos de tensión, ansiedad o decaimiento.

Muchas de nuestras tensiones musculares son la respuesta fisiológica de conflictos psicológicos. A través de las mismas, los conflictos se estructuran en el cuerpo como una restricción de la respiración y una limitación del movimiento.  Para entender esto de una manera simple, podemos visualizarnos ante una situación de peligro o simplemente recordar algún acontecimiento estresante. Ese momento de impacto suele ir acompañado de un “corte” de la respiración o una disminución de la misma.  Dependiendo del tipo de impacto, nuestro Sistema Nervioso nos hará reaccionar de una manera u otra, ya sea activando la función de huida, defensa o paralización. 

En nuestro día a día podremos tener más o menos  situaciones impactantes: un susto con el coche, un sonido fuerte, una mala noticia recibida…si bien, suelen tratarse de hechos identificables y tras un breve periodo de tiempo se puede regresar al estado normal de respiración e incluso llevar a cabo acciones que nos calmen o relajen. 
Sin embargo, es muy común que nuestro cuerpo arrastre conflictos tempranos y más actuales, que sin ser conscientes de ellos, se presentan en forma de síntoma. Las tensiones y contracturas musculares están altamente relacionadas con una respiración deficiente. Lo mismo ocurre con los estados de angustia y ansiedad, acompañados a su vez por la tensión y dolor muscular.  

La profundidad de la respiración afecta a la intensidad del sentir. 

Emociones como el miedo, la rabia o la tristeza participan en el “proceso” de anulación de la respiración.  Respirar es vivir, y esto implica sentir. Pero sentir no siempre es agradable, especialmente cuando arrastramos en nuestro cuerpo recuerdos de sucesos que han generado heridas internas.  Cuando esto sucede, de manera prácticamente involuntaria, la respiración queda reducida. De esta manera, los sentimientos y emociones desagradables quedarían “amortiguados”. 

¿Qué sucede cuando la respiración vuelve a ser amplia?

Imagen: Jason Decaires Taylor. Esculturas bajo el agua
Cuando generamos nuevos patrones de respiración, ya sea en un proceso de trabajo terapéutico, por propia consciencia, por la realización de actividades en las que la respiración es clave(deporte, yoga, meditación, relajación…) etcnos encontramos también ante un posible afloramiento de sensaciones, recuerdos y emociones. 

Muchas veces, sentir todo esto da miedo. Por eso es importante trabajarlo, identificarlo y poder ir soltando aquello que nuestro cuerpo arrastra. 

Con la mejora de nuestros patrones de respiración, los cambios serán evidentes a diferentes niveles (nivel corporal, emocional, sexual...), y con ella, nuestra movilidad y energía. 

Respira...merece la pena.